La fiesta de quince

La moda de festejar los 15 años a lo grande viene tomando cada vez más vuelo y se ha mezclado tanto con el mundo del espectáculo, con sus shows, efectos especiales, filmaciones y vertiginosa sucesión de imitadores, bailarines, coreógrafos, cómicos y otros que ya resulta difícil organizarla de manera casera. Así ha aparecido la fifteen planner, la organizadora que —a la manera de las wedding planners— se encargará de todos los detalles de la fiesta, desde el moño de organza que puede acompañar la tarjeta de la invitación, hasta la aparición sincronizada de los artistas y el funcionamiento de las pantallas gigantes de video. "Mi trabajo es contemplar el criterio de la nena y el de los padres y mediar entre los dos", dice Claudia Verde, 15's planner. Se refiere tanto a costos, audacias o insistencias de quinceañeras como a encontrar medios y soluciones para que todos disfruten de la fiesta. Y conseguirlos. Hay salones que no tienen fecha hasta dentro de dos años, así como shows y artistas con agenda llena por meses.

De riguroso formato

Si hace unos años los quince años se festejaban con un viaje, muchas veces a Disneylandia, ahora las chicas dicen que no y exigen la fiesta. A todas les llegan las revistas especializadas, que se reparten en las escuelas y que imponen modas y servicios para el día inolvidable. La palabra de orden es "personalizada". Como en todas las actividades de las teenager deberá ser igual a las de sus amigas y, a la vez, diferente a todas. El formato es inalterable y tiene momentos sagrados. Lo celestial ya no es bailar el vals con el padre sino la sorprendente entrada de la reina de la noche, que tiene que sacudir. Puede ser mágica, y entonces la antes niña y hoy mujer emerge en el escenario entre nubes de humo desde una caja negra al estilo del Gran Houdini, gracias a la varita de un mago. Puede aparecer en carroza, en un auto suntuoso o en una moto conducida por un motoquero forzudo, según su gusto, pero tiene que impresionar. Y entonces se oye el vals, que no es el de Strauss sino el de la película Anastasia y nuevamente relucirá la personalidad de la reina de la fiesta porque "hay dos clases de fiestas: glamorosas, románticas, con mucho brillo, y hay chicas supermodernas que prefieren el láser, la música electrónica y la ambientación minimalistas", dice Claudia Verde. Las primeras, piden que suenen violines a la hora del vals entre las nubes, lluvias de pétalos y estrellas de luz. Otras chicas prefieren una figura de la tele para esa danza que las emancipará de la tutela paterna: Mariano Martínez o Sebastian Estevánez son muy elegidos para ocupar el lugar del padre o para ser sus acompañantes, el modelo del hombre soñado. Mariana Philip, conocida 15'planner dice que "los violines, los pétalos que caen de arriba y el humo de abajo se están dejando de usar. Ahora se hacen explosiones de papelitos plateados, que son buenos para extender el baile. Porque lo que quieren los chicos es bailar". Según ella, la mitad de las chicas rechazan las tradicionales cintitas en la torta y muchas no dejan que les canten el cumpleaños. Claudia Verde coincide, la fiesta es cada vez menos un cumpleaños: "Es su gran noche, en la que se van a poder mostrar, lucir y divertir. Buscan protagonismo, quieren brillar y destacarse, preparan una coreografía y la bailan solas en el escenario". Son pocas las chicas que entran con el padre. "Entran solas y el padre las recibe", agrega Mariana Philip.

Sorpresas y más sorpresas

La ceremonia de recepción de los invitados es ineludible. Durante una hora y media, la homenajeada los recibe, luciendo un vestido largo pero tranquilo. Mientras se retira y se cambia vestido, maquillaje y hasta el peinado para entrar última, como las princesas, los invitados pasan al salón donde son entretenidos por mimos, gente de zancos, estatuas vivientes, payasos o caricaturistas que retratan a los invitados. Son todos números de "efecto sorpresa" y según Diego Fradkin, también organizador de fiestas, "hacen pensar a los jóvenes convidados: "¡Si hasta aquí me sorprendieron tanto, qué me espera!". Un video sobre la festejada se proyecta en el salón. La muestra en fotos, de niña hasta hoy o, mas sofisticado, es una película con guión. A la manera de Los simuladores, hay una persecución y la festejada, sus amigas y familiares son finalmente salvados. "Se busca lo distinto", dice Nacho Martín, dueño de una productora especializada: "pueden pedir que los miembros de su equipo de fútbol preferido les manden saludos, y se lo hacemos. Chicas propensas a la actuación se muestran en un video clip, cantando y bailando como sus ídolos Britney Spear, Madonna, Shakira o ¡Marilyn Monroe!". Pero ¿cuánto cuesta todo esto? "Los videos para pantalla cuestan entre 600 y 3.000 pesos, algunos requieren hasta cinco jornadas de filmación", dice Martín.

La de 15 es una fiesta de animación permanente, se baila entre plato y plato al compás de un show en vivo que puede ser musical, coreográfico, o las dos cosas a la vez. En algunas tandas la música puede estar a cargo del discjockey. Y en cada tanda pasan cosas: aparece el cotillón que es temático, luminoso o fosforescente. "Es cada vez más sofisticado hasta llegar a ser una superproducción, en la que el cotillón es casi un disfraz y puede costar 40 pesos por persona, porque hay que producirlo", refiere Fernando Ricoy, de Crazy Party. Los temas ya producidos cuestan entre 4 y 10 pesos por persona y son Años 20, Charleston, Carnaval Veneciano o Hollywood. "Arabe y tropical no se usan más porque están muy vistos".

Estrellas de la fiesta que le dan sabor a reality show son la filmación simultánea y la pantalla de video mostrando imágenes de lo que se está viviendo. "A veces es contraproducente, puede ocurrir que se queden mirando y no bailen", dice Martín. Lo último es llevar una isla de edición y pasar un resumen de 10 minutos de la fiesta. Se hace a la hora final, durante el chocolate o la pizza con cerveza que reciben los que se quedaron hasta las 6.30, porque a las 7 es de rigor irse.

Aunque cara, la ambientación es lo más pedido. "Prefieren contratar a un ambientador top y que trabaje a todo despliegue aunque haya que reducir el catering a un solo plato", dice Mariana Philip. Es que el ambientador transforma la estética del lugar, lo personaliza, hace que predomine un color. Puede elevar toda la categoría de la fiesta, transformando un lugar sencillo o hasta inadecuado en el salón de fiestas del mejor hotel. ¿Sus herramientas? Las telas y la iluminación. En lugar de la mesa principal con sus manteles rígidos, que pasaron a la historia, hay livings donde se come. Los centros de mesa, servilleteros, las invitaciones son diseñados por el ambientador que allí pone los toques personales. "Entre 10 y 30 pesos por invitado es el precio mínimo", dice el arquitecto Edgardo Holst, de Velas y Candiles, y confía que "muchas fiestas se hacen en el house de un country, donde siempre juegan a las cartas y esta vez debe ser un salón de fiestas sofisticado". Es que los invitados también tienen 15 años, no viajan solos y su seguridad es primordial para todos. Un lugar grande, seguro y cercano no siempre es el ideal, pero la ambientación disfraza cualquier espacio "hasta el gimnasio de un sindicato" comenta Holst, sonriendo porque ya le tocó ambientar una fiesta allí.

¿Cuánto cuesta una fiesta de 15?

Mientras para Mariana Philip el piso son 30.000 pesos para 100 personas ("aunque algunos son más caros que un casamiento, por la cantidad de shows"), Claudia Verde arriesga que con un show sencillo y en un buen salón puede arreglarse con 15.000. ¿Y el vestido? "Desde 300 o 2000 en adelante, depende del material", dice Jacinta Lanusse, de Cereza. "Y depende de cuántos lleven", dice espantada porque se llegan a usar tres vestidos: uno para llegar, otro para recibir a los amigos y el de la fiesta, que es sutil y con movimiento. Se usan la gasa y también un tul lánguido. El tul parado y aparatoso se terminó. Los vestidos, muy trabajados, ya no son rigurosamente blancos. Las chicas se animan cada vez más a los colores.


SOCIEDAD
Súper 15
Ana Lía Effrón. ESPECIAL PARA CLARIN

 

 
 
 
 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
     
 

Unite a nuestro grupo en facebookUnite a nuestro grupo en linkedinVistá mi perfil en Google

 

 
 
     
     
   
msn[email protected]
e-mail[email protected]
celular15 55 08 83 45
   
Bailamos Vals | Horacio Fehling | Copiright 2009 | Argentina | Design by Cinthia Fehling